¡Hola a todos! Hoy quiero compartir con vosotros el increíble viaje que han sido mis dos últimas participaciones en los hackatones de la universidad. Si alguna vez os habéis preguntado si merece la pena encerrarse unos dias a base de cafeína, código y pizzas para desarrollar un proyecto desde cero, la respuesta corta es: SÍ, absolutamente.
Aquí os cuento cómo pasamos de competir a nivel mundial el año pasado, a enamorar a un gigante tecnológico en esta última edición.
El año pasado: Rompiendo fronteras con la gamificación
El año pasado pusimos el listón muy alto. Nos presentamos con una idea clara: la educación tradicional a veces necesita un extra de motivación. Así que nos propusimos crear un prototipo de aprendizaje gamificado.
Combinamos el potencial visual y de diseño de Genially con programación pura para crear una experiencia interactiva donde los alumnos aprendían jugando. ¿El resultado? Una locura.
- Ganamos la fase local.
- ¡Conseguimos el pase directo a la fase internacional!
Ver nuestro proyecto competir contra ideas de universidades de todo el mundo fue una inyección de adrenalina brutal y la confirmación de que íbamos por el buen camino.
Este año: Evolución, IA y el “Premio Telefónica”
Con la experiencia del año pasado, este año sabíamos que teníamos que mantener nuestra esencia (la educación y la gamificación) pero dándole una vuelta de tuerca tecnológica. Y, como no podía ser de otra manera en los tiempos que corren, decidimos apostar fuerte por la Inteligencia Artificial.
Mantuvimos la línea pedagógica que tan bien nos funcionó, pero presentamos al que sería el rey de nuestro proyecto: Pipo.
¿Quién es Pipo? Pipo es un agente de IA que integrábamos en la plataforma. Su función era ser el tutor ideal: los alumnos podían subir el temario de su asignatura y hacerle cualquier tipo de duda. Pipo les respondía al instante, adaptándose a los contenidos reales del curso.
El veredicto
El nivel de la competencia este año estaba por las nubes y, aunque esta vez no pudimos repetir la hazaña de pasar a la fase internacional, nos fuimos a casa con un orgullo enorme. El jurado y los patrocinadores captaron perfectamente el valor de nuestra propuesta. Tanto es así que nos otorgaron el Premio Especial de Telefónica.
Que una empresa de ese calibre valide tu solución, tu código y tu visión de futuro es un premio que nos sabe a victoria absoluta.
Lo que me llevo de estas experiencias
Los hackatones no van solo de ganar trofeos o añadir líneas al currículum. Van de aprender a contrarreloj, de pivotar cuando algo no funciona a las tres de la mañana y de encontrar un equipo con el que conectas a nivel técnico y personal.
Pasar de Genially a crear un agente de IA como Pipo demuestra cómo hemos crecido en solo un año. ¡Ya estoy pensando en qué tecnologías implementaremos en el próximo!
¿Y vosotros? ¿Os habéis presentado alguna vez a un hackatón? ¿Qué os parece la idea de tener a un tutor como Pipo en vuestras clases?